sábado, 26 de marzo de 2011

::Polémico Proyecto de Acuerdo contra Grafittis::

Aunque los grafittis son considerados "como una manifestación cultural, social y comunicativa (...) que expone una idea, una imagen y una concepción de mundo", muchas personas los ven como una expresión de "vandalismo, ya que contribuye a la contaminación visual. (...) se han convertido en un gran problema social que genera molestia a la ciudadanía", porque genera una "pésima imagen urbana" y porque tanto propietarios de casas y locales comerciales y el Distrito hacen "gastos innecesarios" para limpiar las paredes; esto sucede pese a que el Distrito ha destinado áreas de su propiedad para "que sean pintadas por jóvenes". Por tanto, la idea no es "coartar la libertad de expresión ni ningún tipo de manifestación cultural, por el contrario, (sic) se propende promover espacios específicos para la libertad de expresión".


Esta es la motivación del proyecto de acuerdo N. 055 de 2011 "Por medio del cual se prohíbe los graffitis sobre muros, paredes, fachadas exteriores, postes de alumbrado público y elementos mobiliarios ubicados en bienes de uso público, y se dictan otras disposiciones", presentado por concejales de la U y conservadores (bueno, la filiación de los honorables la pude establecer por la información que se puede leer en Fachada).

Primero que todo, no recuerdo que se haya permitido antes rayar, graffitear, pintar, etc; sobre las paredes del Distrito. Pero igual se han sancionado a los artistas que lo han hecho. Por otro lado, este acuerdo limita la libertad de expresión, y peor aún, a sitios "autorizados" en la ciudad, como una especie de áreas de "pintada libre" -por llamarlas así-; ¿Las acordarán con la comunidad de artistas urbanos, o con las juntas de acción comunal, o qué? Y es que la comunidad no se menciona por ningún lado, eso sí se cita la defensa del espacio público. En el escueto articulado propuesto no mencionan por ningún lado la comunidad de artistas, ni que la movida urbana de Bogotá está dinamizando lo mismo en otras ciudades en Colombia y que muchos de nuestros artistas gozan de reconocimiento tanto en la ciudad como en la nación y en el extranjero.

Es como legislar a favor de la propiedad y espacios públicos, y no a favor de las personas que están en ese lugar. No hay integralidad en la propuesta, ni se tiene en cuenta que el espacio público se llama así no porque el dueño es el Distrito u otro ente territorial, sino que es ¡De todos! ¿Y de cuándo acá se puede considerar vandálico apropiar el espacio público para humanizarlo, intentando restar ominosidad y peso a la invasión de publicidad comercial y política, esa sí, que inunda, vicia, asfixia y distorsiona el espacio público? ¿Es que a ese espacio sólo tienen derecho aquellos que tienen cómo conseguirlo y pagarlo? Porque con respecto al espacio privado pues no hay problema: si la vecina de la tienda nos da el permiso, ¡a rayar se dijo!

Me preocupa que se intente legislar sobre lo que sería arte y lo que no, lo que sería permitido y lo que no, el sitio donde se puede intervenir artísticamente y donde no; sin intentar por lo menos un acercamiento con la expresión artística y sus principales protagonistas. La única referencia sobre lo que es un graffiti proviene de un artículo publicado en el sitio web de la Universidad Sergio Arboleda, de donde (cito) pude encontrar esto: "Bogotá es una ciudad pluricultural en la que en vez de exaltar y respetar los valores culturales que forman la identidad de la sociedad, se tiende a desconocer el modo de vida y las creencias de gran parte de sus habitantes."

¿Por qué no han profundizado en la expresión del graffiti? ¿Por qué no han entrevistado a los investigadores que desde hace más de dos décadas llevan registrando el graffiti en Colombia, desde sus inicios como resistencia frente al sistema, pasando por la autopromoción a través de los tags, hasta la explosión artística de hoy?

El doble lenguaje del Distrito me sorprende: hace poco StinkFish y Basta, a través del Colectivo Hogar, habían organizado la exposición de Memoria Canalla en el Museo del Virrey, en donde se trajeron a los más representativos artistas urbanos del momento del extranjero, así como se trajo una recopilación visual de la movida en Colombia. Ni qué decir de tantos y tantos talleres, encuentros, festivales, etc; de iniciativa particular y distrital, en donde los diferentes artistas han realizado encuentros y comparten sus saberes con aquellos que admiran esta expresión o están empezando a hacerlo.

"Nos da lo mismo si es legal o ilegal. Pero que quede claro que alguien que pinta en la calle necesariamente no es un delincuente. Además la ciudad tiene problemas más graves que tener las paredes pintadas." es la opinión de Toxicómano, un reconocido artista urbano de Bogotá, al respecto. Y como él, muchos más han empezado a alzar su voz para señalar los defectos e inconsistencias de esta propuesta, y para tal fin se abrió un grupo de artistas urbanos en Facebook para empezar a debatir y forjar argumentos sólidos para hundir el proyecto.

Y en verdad debemos unirnos y ponernos de acuerdo, proponer, ya que si este proyecto ve la luz, se puede vislumbrar que en otras muchas ciudades del país acojan esta medida, sobre todo si se tiene en cuenta el poco aprecio que se tiene a la labor del artista urbano, ya que se le asocia muchas veces con la delincuencia, la drogadicción y el vandalismo; hasta que la gente observa la obra realizada y aprecia el arte de la misma.

Me parece curioso que justo en este momento Turkesa, una artista urbana de España, ha escrito este comentario en su muro en FaceBook: "El graffiti, de tanto ser cool, me está dando asco... es como comer los canelones de tu madre dia y noche durante un mes...mu ricos, pero aburren!!!" y aclara "anuncios de coches, revistas de moda, pijos con cuadros de graffiteros en sus salones... por dios!!! estoy hasta las narices!!!! estoy tan harta que no me apetece ni pintar!!! (sic)"

Así que también es bueno incluír este tipo de temas en el debate, trascendiendo la coyuntura producida por este proyecto. La comercialización de la estética urbana, ¿le resta valor artístico? Una pared profusamente rayada con tags de distintos colores y estilos, ¿Es arte?



Para empezar a discutir estos y muchos más temas, CODDIARCUPOP y la Alcaldía Local de La Candelaria han organizado para este próximo martes 29 de marzo, desde las 8AM y hasta las 5PM el Foro "El graffiti, ¿Arte o contaminación visual?", que se realizará en el auditorio de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, en la calle 10 N. 3-16 de Bogotá.

Antes de terminar, quisiera citar el artículo 87 del Código de Policía de Bogotá (las negrillas son mías), que dice:
Artículo 87. -Comportamientos en relación con la publicidad exterior visual. La proliferación de avisos que en forma desordenada se despliegan por el Distrito contamina y afecta la estética del paisaje y el espacio público, degrada el ambiente y perturba el transcurrir de la vida ciudadana. La defensa del idioma y el estímulo a las buenas costumbres son principios básicos en la publicidad exterior visual. (...)
Y uno mira la publicidad que hay por todos lados y me pregunto entonces qué será para estos señores la "defensa del idioma" y "el estímulo a las buenas costumbres". ¡Claro, jabones sostenidos por viejas rebuenas y desnudas es una muy buena costumbre! -- Con esto quiero señalar lo subjetivo que puede ser el aplicar ese Acuerdo, en caso de que se apruebe tal como está, y lo lesivo que resultaría el que no nos manifestemos de ninguna manera.

¡¡¡Salud, energía, y a pintarrrr!!
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