martes, 25 de mayo de 2010

Yopal Grafitti: El Inicio

Sin duda la meca del grafitti es con mucho (y así nos duela a los que no estudiamos allí) el Colegio Braulio González (sede centro, la única que había desde la prehistoria).


Allí se hicieron los primeros grafittis en los muros. Los más escandalosos. Los más floridos.



Con la institucionalización a finales de los ochentas del Muro de los Lamentos en el Braulio, los profes pensaban que ahora sí los chinos iban a dejar de pintar carajadas en los baños, las consabidas groserías y los chistes verdes, amén de conseguir una tregua de la lucha entre las mujeres por cuál era la más zorra de todas.


Del pupitre y los baños, saltó al muro del cual hoy no queda ni el recuerdo. Y del muro -pese a los profes- saltó a la pared lateral del auditorio del Braulio, sobre la calle, de cara a la carrera 25 y a los peatones, conductores y familias vecinas.



Han pintado muchas veces la pared. Pero los rayones vuelven. Ahora hay esténciles de prueba sobre la pared.



Qué bacano que la pared siga igual pese a todo. Especialmente a los esfuerzos del IDURY para pintar las paredes mancilladas por la expresión urbana. Ya cubrieron los rayones del parque de La Campiña, y los del parque del Barrio de las Regalías, frente a la Clínica Casanare (qué pena que los visitantes vieran esa metaforma y policromal expresión de mal gusto urbano, por Dios)...



Seremos memoria de Yopolandia... mientras los homos grafiteros yopolensis continúen su resistencia...


¡YopalPoder!

::...Para recordar... MEMORIA CANALLA...::

Estuve en la expo Memoria Canalla, tomé muchas fotos. Me encantó. Me la gocé. Cuando llegué para subir esa experiencia gráfica en este blog, perdí el laptop donde tenía las fotos. Ahora las gozará el viento.
Pero entrando al sitio en Vimeo de Bastardilla, encontré este video que ella y StinkFish, como *Hogar*, realizaron. Bastardilla dirigió y editó, y StinkFish se encargó de la cámara. Ambos produjeron el video.
Es un recorrido del grafitti en Bogotá. Paseo obligado para aquellos que alucinan con los rayes. Para aprender y recordar que más que moda pasajera, rebeldía adolescente o excusa para exponer la propia obra, el grafitti bogotano (y por extensión colombiano) es la expresión por excelencia en un país tan represivo como el nuestro. Donde por hablar pierde uno.
El grafitti es político. Artístico. Social. Exponencial. Artístico. Canalla.