miércoles, 15 de septiembre de 2010

:: Fiebre de Bicentenario II ::

¡Rebelión en Casanare!

Arte final

El primer grito de independencia en la Nueva Granada fue dado el 17 de febrero de 1810 en Pore, capital de la Provincia de Casanare. Antes de este, tres eventos importantes habían ocurrido en la región:
  1. La expulsión de las compañías de Jesús establecidas en España y las Colonias de Ultramar en 1767 por medio de La Pragmática Sanción, proferida por el Rey Carlos III, basada en el poderío económico de la Compañía de Jesús y su apoyo al Papa Clemente XIII en su enfrentamiento con las coronas europeas. La partida de las prósperas misiones jesuitas en Casanare empobreció dramáticamente la Provincia y generó malestar popular ante la Corona.
  2. Los decretos reales orientados a fortalecer los monopolios del tabaco, la caña y el algodón, aumentando los impuestos para financiar la guerra contra Inglaterra (armada de Barlovento), terminó de empobrecer la zona. Esto generó el levantamiento de las provincias del Socorro, Pasto, Huila, Guarne (Antioquia), Tumaco, Casanare y Mérida, en lo que se conoce hoy como La Insurrección de los Comuneros, que aunque aplacada con las Capitulaciones de Zipaquirá, continuó debido a que el Virrey desconoció las negociaciones y declaró nulas las Capitulaciones.
  3. La campaña de pacificación enviada por el Virrey a Casanare, donde persistía el levantamiento después de la muerte de Galán, fue cruel e implacable, generando un sentimiento de hostilidad a la administración virreinal.

En 1781 estalla la revolución.

Es el enigmático criollo llanero Francisco Javier de Mendoza, quien en Casanare encabeza la insurrección de la Provincia. El 19 de mayo de 1781 junto con otros criollos llaneros proclama rebeldía en Santiago, la capital, y de manera coordinada se sublevan las principales ciudades de Casanare: Santiago de Pore, Santiago de las Atalayas y Chire, y en los pueblos de Morcote, Támara, Paya, Pisba, Labranzagrande, Cravo, Chire, Ten y Manare. Se proclama Apoderado o Delegado de Túpac Amaru II, y así hace jurar a los indígenas lealtad al Rey de América y los enrrola en la insurrección, llegando a comandar un ejército de más de 1.500 indígenas. Aunque firma junto con la dirigencia comunera las Capitulaciones de Zipaquirá, se declara en rebeldía y continúa el levantamiento al percatarse de la indolente actitud de Berbeo y ante el rechazo del Virrey a las Capitulaciones. Se proclama entonces Capitán General de los Llanos para continuar la resistencia. Cae bajo el ataque de las fuerzas superiores del ejército enviado por el Virrey y pagado por el Conde de San Jorge en septiembre de 1781. Su nieto, Cristóbal de Mendoza de Hurtado, sería el primer presidente constitucional de Venezuela.


Francisco Javier de Mendoza, Capitán General de Los Llanos y Apoderado del Rey de América, el Inca Túpac Amaru II.

Cabe resaltar la inclusión en las demandas comuneras de reivindicaciones indígenas y la participación de ellos constituyó a esta insurrección como realmente popular. Los indígenas solicitaban restitución de tierras, exención de impuestos y cese de abusos de autoridad del clero. Lo triste, darse cuenta que siguen exigiendo lo mismo...

Las tropas de milicianos enviados por el virreinato se enconan en pacificar la provincia, cometiendo abusos que hacen que los ánimos populares estén exacerbados. Por otro lado, muchos socorranos se refugian en las misiones que reemplazaron a los jesuítas y están en Casanare. El movimiento así pervivió de manera latente entre los socorranos refugiados y en el descontento general que produjo el hecho de que las excenciones del documento de Zipaquirá no beneficiaron de ningún modo a la Provincia.

Es así como en 1797, cuando fue capturado Nariño, se descubrió que desde El Socorro se preparaba una invasión británica a través de Trinidad en Casanare, contando con el apoyo de casanareños y de los comuneros socorranos allí establecidos, pero las autoridades virreinales le hicieron caso omiso debido a las pocas probabilidades de que esto sucediera o de que semejante incursión tuviera asomo de éxito, en opinión de ellos.

Una vez es liberado Antonio Nariño y con el aliciente de la proclamación de independencia de Quito el 10 de agosto de 1809, ser reúne de nuevo con sus camaradas en una Junta Revolucionaria clandestina : el canónigo Manuel Rosillo, Joaquín Caycedo, Joaquín Ricaurte, Sinforos Mutis, José Acevedo y Gómez y otros más. El plan consistía en asaltar un envío de armas que desde Santafé de Bogotá se enviaba a Quito para sofocar la revuelta, proclamar la libertad de los esclavos de los trapiches cerca de la capital y con estos y las armas pertrechar a los rebeldes para acabar con el dominio español. Lamentablemente estuvieron tan mal coordinados que no encontraron el envío y Antonio Nariño y Agustín Estevez fueron hechos presos.

Causa indígena

Quienes huyeron se refugiaron de nuevo en Los Llanos de Casanare, del grupo se destacaban Carlos Salgar, José María Rosillo y Vicente Cadena, primo de Rosillo. Estos jóvenes adolescentes, con edades entre 17 y 18 años, se entusiasmaron pensando que en Casanare podrían obtener armas de la casa del gobernador y de las misiones religiosas y, gracias a los antecedentes señalados, podrían conseguir el apoyo de la población.

Mientras obtenían apoyo popular asaltan al corregidor de la Provincia en Macuco y obtienen armas, este es el detonante para que se levante la población en rebeldía ante los españoles. Por otro lado, el bajo clero dichoso apoyó al movimiento entregando las armas de las que disponían, incluyendo dos cañones pequeños, y la población adhirió entusiastamente al pequeño ejército que iba tras los tres socorranos.

Sorprende el apoyo del bajo clero a la revuelta de 1810. Dieron gustosamente sus armas a los revolucionarios, bien porque por un lado entendían el sentir popular relacionado con el abandono oficial de Santafé de Bogotá, así como fueron testigos de la brutal campaña de pacificación de 1781. Como las misiones era la estrategia de colonización en Los Llanos, y como las propiedades jesuítas se las dieron a algunos ricos criollos y nobles, así como a otras misiones religiosas, en las sedes de las misiones los curas tenían acceso a armas y municiones, utilizadas en el proceso de colonización (cualquiera podía pedir socorro a una misión en armas para emprender un viaje por áreas de dominio de los "indios", o para defensa ante las fieras).

Se dice que Carlos Salgar consigió que el cura de Trinidad (Casanare) le diera dos cañones pequeños. El apoyo del bajo clero a la revolución comunera de 1810 que encabezaron los adolescentes Salgar, Rosillo y Cadena, se justificaba en que la revolución era contra las autoridades virreinales y no contra S.M. Fernando VII.
Los precursores Carlos Salgar, Vicente Cadena y José María Rosillo
El 17 de febrero de 1810 se lanza el primer grito de independencia en la Nueva Granada.
Este lo protagonizaron Salgar, Rosillo y Cadena, junto con la población, al tomarse la capital de Casanare, Santiago de Pore, aunque no pudieron ubicar al Gobernador Bobadilla quien estaba en Támara ese día.

Los insurgentes convocan a los funcionarios del Cabildo y contactan a los líderes de los resguardos indígenas, con el fin de organizar la provincia bajo la proclama de independencia, pero las autoridades del Cabildo y del Resguardo les citan a una reunión con el propósito de entregarlos a las autoridades y así deshacer la revolución; temían que se repitiera la amarga experiencia de la "pacificación" que las fuerzas del virreinato habían realizado veinte años atrás.

Los tres adolescentes intuyen la celada y huyen, uniendose al alcalde de Nunchía quien era un viejo socorrano y con este parten hacia Morcote. Pero el error de los jóvenes fue haber salido tan precipitadamente de Pore sin apresar a las autoridades: estos rápidamente organizan una partida para apresarlos y es así como el 18 de febrero de 1810 resisten con armas y aunque algunos logran huír, otros mueren o caen presos como Cadena. Rosillo es detenido en el hato de Tocaría y llevado a Pore con el resto de los detenidos. Salgar puede huír a Tunja, donde es apresado y llevado a la cárcel en Santafé de Bogotá, de donde es liberado en los hechos del 20 de julio por la Junta Revolucionaria.

El bajo clero apoya y participa


"La escena trágica y sangrienta de Pore hizo hablar más recio"
Camilo Torres, Diario Político de Santafé de Bogotá
Rosillo y Cadena enfrentan un injusto juicio, y las autoridades virreinales iban a enviar un ejército con Murillo al frente, pero este al informarse de la celada de las autoridades del Cabildo y del Resguardo decide enviar una partida de infantes al mando del teniente Francisco Surga, con la orden de ajusticiar a los insurrectos. La Real Audiencia envió al alcalde provincial de Tunja, el señor Pedro Nieto, quien profirió una sentencia tan dura que el Gobernador de Casanare, Remigio Bobadilla, apeló al Virrey solicitandole que le permitiera enviar a los dos detenidos a Bogotá, donde se les podría juzgar.

Pero el 30 de abril de 1810 el Gobernador recibe órdenes de llevar a cabo la sentencia, en la cual se declaraba enemigos públicos del Estado y la Patria a Cadena y Rosillo y se les condenaba a morir en la horca y luego ser decapitados; sus cabezas debían exponerse públicamente en Santafé de Bogotá.

Entre la una y las tres de la tarde del 30 de abril de 1810, una vez interrogados con indolencia y sin derecho a la defensa, los protomártires de la revolución fueron ejecutados a tiro de arcabuz por la tropa de Surga, ya que el verdugo no tenía experiencia para matar en la horca, y luego son decapitados.

Surga y sus hombres retornan a Bogotá con las cabezas de los dos jóvenes de apenas 18 años, entre las declaraciones de horror e indignación por parte de los habitantes de Pore, del Socorro y de Santafé, llamando a estos sucesos "crímen abominable".

Fue tanta la indignación que se apoderó de la población, que la Real Audiencia optó por no fijar las cabezas de los jóvenes en público, y las enterraron a toda prisa y en secreto.

La muerte de estos jóvenes propició que se crearan muchos grupos rebeldes en los Llanos del Casanare, los cuales fueron reprimidos con tal violencia por las tropas que se hizo insostenible la permanencia de la autoridad virreinal en la Provincia. Por otro lado, este fue el hecho más contundente que decidió al grupo de criollos liderados por Caldas para organizar los sucesos del 20 de julio de 1810.

Para saber más:

"Comuneros en el Casanare 1781"

"Los comuneros olvidados: la insurrección de 1781 en los llanos del Casanare"

"La independencia del Socorro en la génesis de la emancipación de Colombia"

"Estalló conspiración en Los Llanos; 1810"

"El 15 de febrero de 1810 comienza en Pore (Casanare) el Bicentenario de la Independencia de Colombia"